Pages

lunes, 12 de agosto de 2019

Tatiana Ţîbuleac "Vara în care mama a avut ochii verzi" (2016) Libro, "El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes" Ed. Impedimenta 2019


Sorprende la altura de escritura de la primera obra larga de la autora moldava, Tatiana Ţîbuleac (publicó en 2014 un libro de relatos cortos).

El comienzo es demoledor:

"Aquella mañana en que la odiaba más que nunca, mi madre cumplió treinta y nueve años. Era bajita y gorda, tonta y fea. Era la madre más inútil que haya existido jamás. Yo la miraba desde la ventana mientras ella esperaba junto a la puerta de la escuela como una pordiosera. La habría matado con medio pensamiento."

Sin tratar de desvelar partes del libro, si bien en la solapa se anuncian varios elementos clave, sólo indicar que un hijo, Aleksy, a petición de su psiquiatra, rememorará un verano que pasó con su madre en Francia años atrás.

Es cierto que aunque se sepa parte del libro, cobra tanta importancia la manera tan personal de narrar de la autora, como los hechos en sí.

Aleksy narra en primera persona de manera contundente, emanada de una mente con cierta inestabilidad, lo que confiere mayor crudeza y realismo a la narración.

Alterna hechos anteriores a dicho verano crucial y posteriores. En otras ocasiones, en el mismo presente en que vive el personaje.


El odio visceral del narrador sobre su madre nos descoloca, a pesar de saber de saber que el personaje se encuentra medicándose por tratamiento psiquiátrico. Solamente se impresiona con la intensidad de los ojos verdes de su madre:

"Solo una cosa desentonaba en toda esta historia: los ojos. Mi madre tenía unos ojos verdes tan bonitos que parecía un despropósito malgastarlos en un rostro fermentado como el suyo."

Observamos una familia fracturada. Un hecho trágico ocurrido dentro del seno familiar parece el punto de origen de la desestructuración. Un padre alcohólico y maltratador que a raíz de los hechos se descontrola. Cabe suponer que anteriormente al trauma tuviera ya tendencia a esos comportamientos amenazantes. La madre sufrirá un impacto brutal, quedando anulada por completo. El hijo pagará las consecuencias y con una edad todavía infantil, quedará marcado. La abuela será quien se ocupe tanto de su hija como de su nieto.

El verano que hijo y madre conviven juntos, adquiere momentos de gran lirismo. Ambos, aún con la imposibilidad de curar sus heridas, si manifiestan cierto grado de comprensión. Estremece la siguiente declaración de Aleksy:

"Aquel año me autodestruí mucho más que el resto de los años y, sin embargo, nunca estuve más lleno de vida. Mi madre parecía una planta de interior sacada al balcón. Yo parecía un criminal lobotomizado. Éramos, por fin, una familia."

Libro bello y sobrecogedor. Como fondo, la familia, la vejación y el abuso, los vínculos materno filiares, la culpa y el perdón.

Lectura imprescindible de una voz que no especula en manierismos, personalísima e infrecuente en el panorama actual.


Como bello es "Concrete", disco reciente del compositor e intérprete de viola de gamba británico, Liam Byrne:



Liam Byrne: Composer, viola da gamba
Picforth: In Nomine
Edmund Finnis: Lines Curved Rivers Mirrored I-IV
Alex Mills: Suspensions and Solutions I-II
Valgeir Sigurðsson: Hatching
Riccardo Rognoni: Ancor che col Partire
Nico Muhly: Drones and Viola da Gamba
Marin Marais: Les voix humaines
Nico Muhly: Long Phrases for the Wilton Diptych
Valgeir Sigurðsson: Somnoptera
Bedroom Community Records, 2019

Editorial: Impedimenta, edición 2019
Traducción: Marian Ochoa de Eribe
Fuente de Imagen de Tatiana Ţîbuleac: Maica Rivera

No hay comentarios