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sábado, 18 de mayo de 2019

JAMES SALTER "Light Years" (1975) Libro, "Años Luz", Ed. Salamandra, 2015


Si el libro que James Salter entregó con 87 años (después de más de tres décadas sin publicar): "Todo lo que Hay", me pareció excepcional, "Años Luz", publicada en 1975; me confirma su maestría narrativa.

Al parecer, el libro estaba inspirado en vivencias e impresiones en torno a unos amigos y vecinos del matrimonio Salter: los Rosenthal, que vivían con sus dos hijas en una granja en New City, cerca del río Hudson. Salter fue recopilando información por las constantes conversaciones en sus cenas familiares compartidas. El verse reflejados en el libro provocó la ruptura de relaciones de los Rosenthal con los Salter. Un tiempo después, dicho matrimonio se separó. Ciertamente, Salter, no estaba equivocado.

También se da la circunstancia de que James Salter se divorció de su esposa Ann poco después de publicado el libro, y seguramente también quedarían reflejadas en él, las dificultades por las que atravesaba la relación con su mujer. En su diario había escrito con respecto a su matrimonio: "Cada año parece el peor".

En el libro, el matrimonio formado por Viri, arquitecto, su mujer Nedra, de singular elegancia, junto con sus hijas Franca y Danny más el perro Hadji, se alojaran en una granja en torno al río Hudson; en una suerte de paraiso natural. Alternaran su vida entre la granja y Manhatan. La granja adquiere un carácter simbólico, pues si por una parte supone una utopía, en el intento de conseguir una felicidad que no contamine a sus hijos; por otra parte, es una cárcel para el matrimonio mismo, donde sólo llegarán a conformar una relación de amistad; pero no conyugal.


La prosa de Salter, corrosiva y precisa, de pinceladas certeras y sin apenas adornos nos radiografía la crisis del matrimonio Berland. La incomunicación de la pareja, aparentando ser un matrimonio perfecto y proyectando su vida en torno a la felicidad de sus hijas:

"Su vida de pareja era dos cosas: era una vida, más o menos —como mínimo era la preparación para una vida—, y era una ilustración de la vida para sus hijas. Nunca se lo habían expresado mutuamente, pero estaban de acuerdo a este respecto, y las dos versiones de la vida se entreveraban de tal forma que cuando una de ellas estaba escondida la otra se manifestaba. Querían que sus hijas, en aquellos años, tuvieran lo imposible, no en el sentido de lo inalcanzable, sino en el sentido de lo puro."

Las infidelidades de ambos harán acto de presencia. Seguirán simulando el estado perfecto de cara a sus hijas, al exterior y a su propio autoengaño:

"Su vida es misteriosa, es como un bosque; desde lejos parece una unidad que cabe comprender y describir, pero más cerca empieza a separarse, a disolverse en luz y sombra de una densidad que ciega. Dentro de esa vida no hay forma, sólo un detalle prodigioso que llega a todas partes: sonidos exóticos, astillas de luz solar, follaje, árboles caídos, animalillos que huyen al oír el crujido de una rama, insectos, silencio, flores. Y todo ello, dependiente, estrechamente entretejido, todo eso es engañoso. Hay en realidad dos clases de vida. Hay, como dice Viri, la que la gente cree que estás viviendo y hay la otra vida. Es esta otra la que causa el problema, la que anhelamos ver.".

Salter nos irá narrando su vida, la de sus amigos; el crecimiento de las niñas y el inexorable efecto del paso del tiempo, el desengaño, la amargura, la soledad.


Se escucha la música de Scriabin. En el disco, una selección de piezas a cargo del pianista alemán, Boris Bergmann:

"Compró una colcha de color tabaco y rosa, incienso, flores secas. Había libros junto a la cama, una colección de lupas, un reloj. Sus hijas la llamaban todos los días. No se quejaba de nada. Estaba llena de energía. Lucía el pez reluciente y nada más debajo del vestido cuando Brom iba a verla. A veces cenaban tarde, cuando él había terminado la función. Comía solamente carne magra y ensalada, bebía vino, y después un poco de fruta. Sonaba la música de Scriabin, Purcell. Cuando dormía con ella, guardaba silencio, inmóvil.



Editorial: Salamandra, edición 2015
Colección: Narrativa
Traducción: Jaime Zulaika.
Fuente de imagen: Pascal Perich.

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